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El desarrollo propio se da en la medida que los pueblos indígenas tengan autonomía para definir su futuro, y esto se da si los pueblos indígenas tiene posesión, dominio y sobre todo control sobre el territorio”
Representante del pueblo nasa, Cauca, Colombia.

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Áreas protegidas

La concepción tradicional de la conservación, que convierte en excluyentes la conservación de la biodiversidad y la actividad humana, ha tenido unos efectos devastadores para las comunidades que históricamente han vivido en los territorios sobre los que se han establecido áreas protegidas: desplazamientos forzosos, pérdida de los métodos tradicionales de subsistencia, procesos acelerados de empobrecimiento y pérdida de identidad. En la actualidad existen en el mundo más de 100.000 áreas protegidas, la mayor parte de ellas establecidas sobre territorios ancestrales indígenas, ricos en biodiversidad. Puede acceder a documentación relacionada a través de los links que aparecen al final de este artículo.

El Sistema Internacional de Áreas Protegidas, desarrollado desde los años setenta en el marco de la UICN, tradicionalmente ha ignorado esta realidad, negando los derechos de los pueblos indígenas que habitan esos territorios.

Actualmente, solo en América del Sur, los sistemas de áreas protegidas cubren una superficie mayor al millón de kilómetros cuadrados, lo cual representa más del 6% del área territorial. Para el caso de Centroamérica, las áreas protegidas declaradas representan más del 25% del territorio de la región (129.640 km2). El paradigma tradicional de conservación, basado esencialmente en el establecimiento de áreas protegidas, considera la naturaleza como un bien que debe ser protegido de la actividad humana. Sin embargo, más del 86% de las áreas protegida de América Latina están habitadas. De estas, el 80% de las áreas protegidas de América del Sur y el 85% de las áreas protegidas de América Central cuentan con pueblos indígenas viviendo en el interior de sus límites.

La concepción tradicional de la conservación, que convierte en excluyentes la conservación de la biodiversidad y la actividad humana, ha tenido unos efectos devastadores para las comunidades que históricamente han vivido en los territorios sobre los que se han establecido áreas protegidas: desplazamientos forzosos, pérdida de los métodos tradicionales de subsistencia, procesos acelerados de empobrecimiento y pérdida de identidad. En suma, violaciones masivas de los derechos de los pueblos indígenas reconocidos en la legislación internacional y en los cuerpos de diversas constituciones latinoamericanas. Los efectos perversos se han trasladado también al campo de la conservación de la biodiversidad. Por un lado, se han perdido valiosas prácticas tradicionales de uso sostenible de los recursos y, por otro, el desplazamiento de poblaciones a las áreas de amortiguamiento en condiciones precarias ha llevado, en muchas ocasiones, a un aumento de la presión por la obtención de recursos de forma no sostenible.

En los últimos años, sin embargo, estamos asistiendo a un cambio de paradigma. La Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible (Johannesburgo 2002) reconoció que las formas de gestión del territorio y los recursos naturales de pueblos indígenas tienen un papel fundamental en el desarrollo sostenible. El V Congreso Mundial de Parques celebrado en Durban en el año 2003 apostó por la firme integración de los temas indígenas en las políticas de áreas protegidas y el Congreso Mundial de la Naturaleza, celebrado en septiembre de 2008 en Barcelona, ha reconocido una nueva tipología de gobernanza de las áreas protegidas a cargo de pueblos indígenas.

Todos estos son pasos importantes hacia el reconocimiento y respeto de los derechos de los pueblos indígenas, así como hacia la aparición de mejores sistemas de conservación de la biodiversidad y de uso sostenible de recursos. Supone avanzar hacia un paradigma de conservación y desarrollo sostenible plenamente respetuoso con los derechos humanos. Sin embargo, es claro que todavía queda un largo camino por recorrer. Los compromisos adquiridos en el plano internacional se han visto escasamente traducidos en cambios de las legislaciones y políticas públicas nacionales. Bien sea debido a la falta de capacidad técnica, recursos o voluntad política, son contados los Estados que han introducido las reformas necesarias para la aplicación de dichos avances. Son todavía frecuentes los casos de violaciones de derechos de los pueblos indígenas sobre sus tierras y territorios ancestrales.

Documentación de interés:

Directrices para la apliciación de las categorías de gestión de áreas protegidas (UICN)

Resolución 4.048 de la UICN sobre la aplicación del acuerdo de Durban

Resolución 4.050 de la UICN de reconocimiento de los Territorios Indígenas de Conservación

Resolucion 4.052 de la UICN sobre la aplicación de la declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas

 

Páginas web de interés:

Página web del Forest Peoples Programme

Página web de la UICN-Sur